
A estas alturas de la historia de la humanidad, no se puede negar la evidencia de que Dios existe, es innegable. Pero igual de evidente es, que Dios, a veces tiene que dormir, debe descansar, (he de decir llegado a este punto, que no hablo de un Dios católico, ni musulmán, ni de ninguna otra religión). No puede ser que haya un Dios verdadero de millones de fieles de su religión y sin embargo que haya otros millones de fieles de otras religiones que estén equivocados con su Dios, eso no puede ser. Ningún Dios permitiría eso, ninguno permitiría que cientos de millones de personas que deben creer en él estén equivocados. Por tanto, debe haber un solo Dios que por diversas razones permite que le llamen y le imaginen de distinta forma según las creencias de cada persona. (También se me ocurre que puede ser un Dios supremo y tener a unos semidioses a su mando que regentan diferentes religiones, algo así como El rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda) –Quizá esto último es una tontería-, que nadie le haga mucho caso.
Como decía Dios duerme, eso es evidente y además es natural. No se entiende de otra forma que ocurra en el mundo lo que ocurre si no es porque Dios está durmiendo. Si Dios estuviera despierto en ese momento, no hubiera permitido que ocurriera la tragedia de Haití, o no permitiría que hubiera miles de niños esclavizados, o no permitiría que existiera ningún asesino, o no permitiría que un chico feliz y bueno muera por un accidente absurdo y tantas otras cosas. Solo se explica porque Dios a veces tiene que dormir, tiene que descansar.
Hay dos formas de dormir, con pijama o sin él, me pregunto entonces ¿Cómo duerme Dios? ¿Duerme en pijama o duerme sin nada? Esto último me parece que no, creo que Dios no dormiría desnudo o en ropa interior, no sería ético, no estaría bien. Por tanto, creo que Dios usa pijama.
Pero pensad en ello un momento, ¿Cómo será el pijama de Dios? ¿Será largo y abrigado? ¿O será corto y ligero? ¿Será de un color elegante y sobrio, o será más de andar por casa sin esperar visitas?, y otra cuestión ¿lo cambia con el paso del tiempo y de las modas? Porque no creo que tenga el mismo desde el principio de los tiempos.
Son preguntas que me rondan a veces en la cabeza y que quiero compartir con el último Dios que se ha sumado a la mesa de Camelot, Internet.