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domingo, 12 de septiembre de 2010

Secretos de familia.


-Padre, ¿me enseñará algún día como se hacen las vasijas?
-Hijo, pídeselo al abuelo, tiene más tiempo que yo.


-Abuelo, ¿me enseñará usted algún día como se hacen esos jarrones tan bonitos?
-Claro mi niña, te mostraré los secretos que me enseñó mi abuelo.


-Abuela, quiero aprender a modelar el barro como tú lo haces, ¿me enseñarás?
-¡Por supuesto cariño! Si eres bueno te mostraré secretos que solo conoce nuestra familia.

-¡Abu! Yo quiero hacer esas esculturas que tú haces.
-Esperaba que me lo pidieras, tengo muchas cosas que contarte, cientos de años guardados entre la arcilla.

miércoles, 30 de junio de 2010

Creando el sueño.

Tenía la responsabilidad de ser el mejor artesano, cada una de sus obras debía superar a la anterior, sin excusas, sin dudas. Sus obras destilaban vida, estaban destinadas a la admiración, cada golpe de cincel era perfecto, estaba obligado a que fuera perfecto.


Imaginaba, decidía, se anticipaba a las figuras, las soñaba, tallaba, esculpía, daba vueltas, pensaba, aprendía en cada golpe, disfrutaba con la creación, vivía en el taller, sin dormir. Solo el propio sueño acudía a veces a buscarlo y a luchar con sus ganas de crear, batallaban uno con otro hasta que caía rendido, prisionero de la implacable condición de la vida.
Imaginó así como vencer al sueño, viendo su cara y plasmándola en la piedra, dejando que viniera a buscarle y luchando, para observarle, para ganar la partida. Esculpió el sueño, el último sueño, la última obra, la última batalla, aquella ganada para no despertar.